Atmósferas explora dos visiones del jazz separadas por décadas, unidas por la libertad de su sonido.
Bitches Brew, escuchado en cinta de carrete, representa el nacimiento del jazz-fusion eléctrico y psicodélico: un cruce de jazz modal, rock, funk y experimentación de estudio. Miles Davis abandona las estructuras del bop y del swing tradicional para crear una música basada en modos, grooves hipnóticos, loops rítmicos y largas improvisaciones colectivas. Es un jazz sin fronteras, denso, eléctrico, crudo, donde la trompeta no lidera desde la melodía sino desde el color y la intención.
Endlessness de Nala Sinephro, por otro lado, pertenece al jazz espiritual y cósmico de la nueva ola británica, cercano al ambient-jazz y al jazz meditativo. No busca la fusión con el rock, sino la fusión con el espacio. Su jazz se apoya en la repetición, la resonancia, la armonía circular, la improvisación minimalista y el diálogo con texturas etéreas, como coros sin palabras, arpa y vientos flotantes. Es un jazz que no rompe: levita. Más que un género, es un estado de escucha.
Si Bitches Brew encendió la electricidad del jazz moderno, Endlessness explora lo que queda cuando el jazz se convierte en atmósfera pura: sin prisa, sin peso, sin final.